Dependencia emocional

Los saboteadores los creamos nosotros con nuestras mentes y se alimentan de nuestros miedos.  Su fin es sabotear cualquier intento de cambio. Si no hay cambio, perdemos muchas oportunidades.

Los saboteadores de dependencia emocional nos hacen permanecer con parejas que nos son tóxicas por no estar sólo.

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Nos pasa a todos, frecuentemente escuchamos voces en nuestra mente que no paran de juzgarnos y que nos ponen pegas a todo.  Esas voces son negativas, nos critican y pueden decirnos cosas como estas o parecidas: no valgo para nada, soy muy mayor para hacerlo, mañana lo haré, no tengo tiempo, nadie me quiere, todo me sale mal, nunca lo conseguiré, tengo mala suerte, siempre lo hago así… Esas voces provienen de lo que en Coaching llamamos saboteadores. Los saboteadores los creamos nosotros con nuestra mente y se alimentan de nuestros miedos.  El objetivo es asustarnos y debilitarnos para que no salgamos de la zona de confort y no cambiemos ante una situación que lo necesita, o ante posibles nuevos retos, bloqueando nuestra capacidad de decidir y de actuar. Los saboteadores son pensamientos internos que te hacen dudar de tus habilidades, cualidades o talentos y que se convierten en grandes obstáculos que nos impiden ser nosotros mismos y conseguir nuestros objetivos.

Todos solemos tener más de un saboteador. Lo primero que hay que hacer para controlarlos es reconocerlos y sacarlos a la luz. Alguien dijo una vez en un curso de coaching que son como las cucarachas, cuando salen a la luz, desaparecen. Para sacarlo a la luz,  podemos escribir en una hoja todo lo que nos dice, dibujarlo y ponerle nombre. Cuando escuchemos al saboteador, tenemos varias opciones para controlarlo: podemos observar cómo nos habla, siendo conscientes de lo que es, no hacerle caso para que tal como venga se vaya. Ayuda mucho respirar profundamente mientras los alejas con tu mente. También podemos sacudirnos y deshacernos de él. Lo importante es reconocerlo, que salga a la luz de esa forma poco a poco perderá toda su fuerza.

Los saboteadores los creamos nosotros y podemos controlarlos. Ellos habitan en nuestras mentes pero nosotros somos mucho más que mente. No somos sólo esas voces que oímos continuamente y que nos limitan,  también somos cuerpo, esencia, espíritu y emociones.

Algunos clientes los han descrito como voces de pitufos fastidiosos, o un juez cascarrabias, o diversos tipos de monstruos…He visto y experimentado diversos tipos de saboteadores y hay uno que me ha llamado especialmente la atención, es un saboteador de dependencia emocional. Se llama géminis y pertenece a un joven encantador y muy creativo. Este saboteador que puedes ver dibujado en la foto de arriba, le dice a la persona que lo ha creado que no puede estar solo y siempre va a necesitar estar en pareja. Su saboteador le protege de la soledad y está para que esta persona consiga siempre su ración diaria de cariño y reconocimiento independientemente de si está con la persona adecuada.

Si conectamos con nuestra esencia, bien haciendo yoga, meditación, mindfulness, reiki, conexión con la naturaleza, deporte….los saboteadores se esfuman. Si planificamos nuestros objetivos y recordamos cuál es nuestra misión en la vida también desaparecen. Ante la plenitud de los valores los saboteadores se esfuman, no resisten ante valores como la ilusión, el amor, la pasión… ni tampoco ante un proyecto sólido de vida.

También es muy importante ser responsable de nuestros actos y decisiones y olvidarnos de cualquier ápice de victimismo. A los saboteadores les encantan las víctimas, ya que estas encuentran un gran filón para culpar a los demás de sus problemas y frustraciones. Como supuestamente la culpa es de otros o de la mala suerte, no hacen nada para cambiar y ahí los saboteadores están pletóricos.  Nadie más que nosotros somos responsables de nuestros actos y decisiones. Es el momento de deshacerte de tus saboteadores de tomar las riendas de tu vida y de vivir en plenitud.

Ejercicio para desenmascarar a tu saboteador

  • Escribe las frases negativas con referencia a tu persona que sueles escuchar en tu mente
  • Dibuja tu saboteador
  • Ponle un nombre
  • Contesta estas preguntas: ¿Para qué está? ¿De qué te protege?  ¿Cómo cambiaría tu vida si no le hicieras caso?